lunes, 27 de julio de 2009

Millares de burócratas serán lanzados a la calle.

En las próximas semanas, conforme los gobiernos federal, estatales, municipales y las empresas de la esfera pública apliquen el recorte presupuestal decretado por el gobierno el fin de semana, y que afecta, entre otros, al renglón de servicios personales, un número incuantificable de burócratas quedarán sin empleo. Se sumarán a los millones de desocupados del sector privado. En algunas entidades, donde hubo elecciones de gobernador a principios de mes, las cosas se van a poner feas, y no sólo por el recorte presupuestal. En Sonora, por ejemplo, el equipo priísta de Eduardo Bours será sustituido por la gente del panista Guillermo Padrés. Y en Querétaro y San Luis Potosí vuelven los priístas con Fernando Toranzo Fernández y José Calzada Rovirosa, y saldrán sobrando los azules. Cómo se ha visto en otras alternancias, los recién llegados sólo respetan al personal sindicalizado, pero hacen limpia en la nómina del partido que perdió. Inclusive si el nuevo gobernador es del mismo partido, como los priístas Rodrigo Medina, de Nuevo León; Mario Anguiano, de Colima, y Fernando Ortega, de Campeche, habrá despedidos, porque tendrán que cumplir con los compromisos de campaña. Un caso que puede ser dramático es el de los empleados de las delegaciones del Distrito Federal, donde se anticipan millares de ceses por el nuevo reparto del poder entre los partidos y las tribus. Y en la Cámara de Diputados, generosa nómina a la que cada uno de los 500 afortunados tratará de subir a alguien de su equipo, la lucha será encarnizada. La restricción presupuestal hará difícil contratar gente para llenar los huecos de la que se va. Ya lo dijo el Tlacuache Garizurieta: vivir fuera del presupuesto es vivir en el error. Y en tiempos de recesión, es un horror. Enrique Galván

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